Ayer ¡Por fín! noté que me quería. Estábamos reunidos en un pub, éramos más de los habituales. Se agregaron la tonta rubia de Alicia y una amiga suya. Yo estaba sentada a un lado de Iñaki, y en el otro lado, ella. Pero a quién le daba la mano por debajo de la mesa era a mí.
¡Sí a mí! Ya sabía yo que no podía ser tan superficial, que no sólo podían gustarle las chicas monas y delgadas. Que yo también tenía una oportunidad.
El teléfono interrumpe los pensamientos de Lola, descuelga y contesta, y emocionada le cuenta a su amiga Berta, la buena nueva.
Las carcajadas de Berta la sorprenden, no comprende de que se ríe la amiga, y un poco ofendida se lo pregunta.
-¡Ay, espera que no puedo decir nada-le responde ella, mientras intenta contener sus risas.
-Este Iñaki, es tremendo-dice Berta-Si ya se que te cogió la mano por debajo de la mesa, pero es que…. -vuelve a reir – también se la tenía cogida a Alicia.
Que sí, que no
24 10 2011
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