¿Son los animales inteligentes?

7 12 2005

El cubo de la basura de la cocina era pesado, y el pedal para abrirlo, muy duro. La familia nunca lo llenaba del todo.
¿Por qué se encontraban por las mañanas desperdicios, restos de comida y huesos de pollo desperdigados por el suelo? La madre alterada les decía al perro y al gato de la familia, ¡no creo en los duendes¡ ¡Tiene que haber una explicación¡
Smokey, el gato la miraba inocentemente con sus ojos amarillos, mientras que Pippin, el perro, se hacía el sordo antes las exigencias de su ama de una explicación.
De todas formas ¿como iban a ser ellos los culpables? El cubo era demasiado alto para Pippin, un ejemplar de perro salchicha, y los persevarantes forcejeos de Smokey con el pedal habían resultado infructuosos hasta entonces.
Una noche, al oir que se abría la tapa, la señora se levantó y los sorprendió ” con las manos en la masa”. Pippin, que no llegaba al borde del cubo, pisaba el pedal con las patas delanteras, mientras que Smokey, demasiado ligero para hacer lo que el perro, hurgaba en el interior del cubo para sacar sobras que compartía con su compinche.

¿Cuánto tardarán en aprender a quitar el ladrillo que ahora ponen sobre la tapa del cubo antes de irse a la cama?

Los Eade de Australia son unos expertos en el comportamiento de los pájaros que visitan el jardín de su casa. Según dicen, parece que a las urracas y las cacatúas les gusta jugar unas con las otras.
Su jardín está en pendiente y tiene una depresión poco profunda. Un día, una urraca se metió a saltitos en la depresión e hizo algo muy curioso: se agazapó en el suelo asomando apenas la cabeza y se quedó inmovil. No acababa de meterse cuando un trío de cacatúas jóvenes, que son curiosas por naturaleza, se acercaron a investigar. En cuanto estuvieron cerca, la urraca salió de su escondite de un salto, graznando y agitando las alas
Las cacatúas montaron un escándalo. Extendían las alas, correteaban en círculos y una hasta cayó de espaldas.
A las aves debía de gustarles ese juego, porque lo repitieron dos veces más aquella misma tarde.

La dueña de Suzie, un cruce de collie y kelpie, le daba siempre algo de comer como recompensa cuando encontraba alguna moneda en el suelo y se la daba.
Una mañana, mientras la dueña estaba aún en la cama, Suzie le llevó 20 centavos, así que le dió un trozo de su tostada. Luego le entregó 50 centavos más y le dió un poco más. A eso siguieron un dólar, dos centavos, y finalmente 50 centavos.
Cuando se le terminó el pan tostado, la señora empezó a preguntarse de dónde había sacado tanto. Hasta que se levantó no descubrió que Suzie había tirado y roto la caja donde guardaba el dinero suelto.

Extraido de Selecciones Reader’s Digest

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2 responses

7 12 2005
JOSE SANCHEZ ZOLLIKER

Si que son inteligentes! Dicen por ahi, que llegan a tener la inteligencia de un niño de 4 años. Saludos!

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7 12 2005
Atitel

Yo tambien creo que son inteligentes, aparte de cariñosos y lindos.

Por cierto, me llamo mi mama, que se murio mi perrito y estoy triste.

Besos!

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8 12 2005
Morgaana

¡vaya, lo siento muchisimo Lety¡ Se lo que duele que se te muera un perro, casi tanto como una persona sino es más algunas veces.
Un beso bonita

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