Prejuicios

9 02 2006

Esta mañana bajaba caminando deprisa por la Gran Vía, rumbo a la clínica de rehabilitación, cuando un hombre se ha acercado a mí. Iba con ropa vieja, sucia como él, y fumando un cigarrilo; Me ha susurrado “una ayuda para un café”. Yo, casi sin mirarle he negado con la cabeza, y he seguido mi camino.
A los cinco metros, he reflexionado sobre mi conducta y no me ha gustado lo que he hecho, porque le he juzagado sin conocerle: “un vagabundo, borracho, seguro que quería la pasta para gastársela en vino” ese ha sido mi pensamiento subconsciente, es decir, ni siquiera lo he pensado, lo he dado por supuesto.
Y he decidido que de ahora en adelante, si alguien me pide una moneda “para un café”, se la daré sin pensar en lo que hará con ella.
¡Quién sabe si de verdad ese hombre necesitaba ese café¡

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2 responses

9 02 2006
Atitel

Muy cierto lo que dices, muchas veces juzgamos por la apariencia, pero no sabemos que hay mas alla de eso.

Por cierto, mi esposo tiene la costumbre de darle dinero a todo el que se lo pide en la calle, el es mas accesible para ello que yo.

Guapa, te deje una cadenita en mi blog.

Besos!

Pd. Ya cambie el formato de los comentarios, espero que ya no tengas problemitas.

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9 02 2006
Morgaana

¿Sabes yo doy mucho a los musicos callejeros? Pero a los indigentes no suelo darles, pero de ahora en adelante lo hare….
Voy apalla

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