Pajarillos

10 02 2015

Todas las tardes a eso de las cuatro, un gorrioncito se posaba en el alfeizar de la ventana, y desde allí miraba, gorjeando,  a mis dos periquitos a la vez que ellos le observan desde su jaula.

A mí me hacía mucha gracia ver como los sosos de Alí y Babá, que así se llamaban mis bichos, se volvían locos cuando llegaba el mirón, y me olvidaba de mis quehaceres hasta que el gorrión levantaba el vuelo.

Pero una tarde, cuando les estaba cambiando la comida, dejé la puerta de la jaula abierta, y ellos  desaparecieron en unos segundos. Recriminándome duramente por ello, volví a dejar la jaula vacía al lado de la ventana.

Al día siguiente el gorrioncillo volvió, yo le vi como miraba la jaula vacía y en su piar oí la tristeza…

No es que yo sea muy sentimental, pero el pesar del pajarillo me conmovió y decidí alegrar su vida. Así que cogí papel celo y pegué con mucho cuidado una foto que tenía de Alí y Babá.

Y allí está todos los días el gurriato tan contento charlando con ellos

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Que sí, que no

24 10 2011

Ayer ¡Por fín! noté que me quería. Estábamos reunidos en un pub, éramos más de los habituales. Se agregaron la tonta rubia de Alicia y una amiga suya. Yo estaba sentada a un lado de Iñaki, y en el otro lado, ella. Pero a quién le daba la mano por debajo de la mesa era a mí.
¡Sí a mí! Ya sabía yo que no podía ser tan superficial, que no sólo podían gustarle las chicas monas y delgadas. Que yo también tenía una oportunidad.
El teléfono interrumpe los pensamientos de Lola, descuelga y contesta, y emocionada le cuenta a su amiga Berta, la buena nueva.
Las carcajadas de Berta la sorprenden, no comprende de que se ríe la amiga, y un poco ofendida se lo pregunta.
-¡Ay, espera que no puedo decir nada-le responde ella, mientras intenta contener sus risas.
-Este Iñaki, es tremendo-dice Berta-Si ya se que te cogió la mano por debajo de la mesa, pero es que…. -vuelve a reir – también se la tenía cogida a Alicia.